viernes, 16 de septiembre de 2011

Lectura


Leo
como quien se mira en un espejo.

Como un mono en el zoológico


Sentado en un banco del parque
observo de cuando en cuando
a través de una reja metálica
a los estudiantes de La Vocacional
y a los autos que corren por la calle
(personas, creo, que van o regresan de sus trabajos,
que van o vienen de comprar en las tiendas
o que van o regresan
                        de ver a alguien;
que viven, en todo caso).
Todo esto mientras fumo un Winston Mentol,
leo algún cuento o poema
      o escribo algún poema como éste que están leyendo
(o escuchando),
de veraz,
solo puedo sentirme
como un mono
                        en el zoológico. 

Ausencia


Te estoy llamando,
amor.

Envuelto en éxtasis,
te llamo, amor.

Te estoy llamando,
amor.

Te nombro,
envuelto en éxtasis,

y sólo llega tu sombra. 

Aplausos


Todos aplaudían
sin saber por qué.

Se los dije,
se los saqué en cara.

Me aplaudieron. 

Soñé...


Soñé que mataba a alguien;
tenía mucha furia,
me extasiaba con el dolor y la sangre
de mi oponente.

Desperté en paz.