lunes, 24 de septiembre de 2012

De policiales, existenciales y escritores fracasados. Pura vagancia (pseudo)literaria

















Epifanía de un detective de novela policial clásica

Sentado en el inodoro, mientras fumaba en su pipa y descargaba sus vísceras, resolvió el crimen. 



Resumen de novela negra

Los dos casos estaban relacionados. El responsable de los crímenes murió. La femme fatale fue arrestada y el detective, siempre con el cigarrillo en la boca, se quedó con la chica buena que lo amaba en secreto y que lo ayudó sin pedirle nada a cambio.  



Asesino en serie

Comenzó con el dedo índice y luego, en un intervalo de 20 días, terminó asesinando los cuatro dedos restantes. El arma homicida nunca fue encontrada, y aunque nunca la pudieron atrapar, es de conocimiento general que la responsable de los crímenes fue la mano derecha. 



Novela existencialista

Mientras se levantaba por la mañana, mientras desayunaba, almorzaba y cenaba, mientras realizaba sus necesidades biológicas -entre ellas copular con su pareja-, mientras trabajaba, mientras hablaba con sus pocos amigos que no lo eran, mientras fumaba lentamente sus cigarrillos, sentía náuseas al tocar los objetos, pensaba que la vida no tenía sentido, que todos los actos estaban condenados al fracaso porque terminaban en la muerte y que todo se reducía a nacer, esperar con tedio algo que no sabía qué era, y sin descubrir ese enigma, morir con miedo a la Nada o a un Dios colérico y justiciero. Pero no hay tragedias, porque la novela está escrita en primera persona y termina con final abierto. 


 Escritor fracasado

Trabajar en algo que detesta, sentir envidia por el éxito de otros escritores que él llama erróneamente “colegas”, escribir textos que solo él, en algunos momentos, considera geniales, publicar por su cuenta y no recibir críticas, y morir con la esperanza de ser póstumo.



*NONS, junio de 2012