jueves, 27 de agosto de 2009

¿Qué carajo es soledad?


Es comer solo en Burger King
cuando está lleno.
Es fumarse un cigarrillo,
solo,
en un parque lleno de parejitas
acariciándose
y dándose besitos.
Es ver televisión
un viernes por la noche
o ir al cine solo
un viernes o un sábado por la tarde.
Es alquilar o comprar una película porno
y que te cobre una rubia hermosa
que te sonríe
o te mira raro.
Es masturbarse
viendo la película porno que alquilaste
o compraste
o viendo una Playboy o una Penthouse
vieja
y toda desgastada
por el tanto uso que le das.
Es conducir tu carro,
solo, hacia ninguna parte
escuchando
música romántica.
Es caminar solo por la ciudad
inspeccionando a la gente,
tildándola de fea y ridícula
y ligando mujeres.
Es ir a una librería
y quedarte horas
o ir a una biblioteca
y quedarte siglos.
Es leer
acostado en tu cama
o sentado
en un banco de un parque,
de una plaza
o de un mall.
También es mear
y cagar
en tu casa
o en un baño público
(sobre todo público)
y que nadie te espere afuera.
Es soñar despierto
y acostarse con las gallinas.
Es estar despierto
a las 2 de la mañana,
mientras todos duermen
o hacen “el amor”.
Pero sobre todo
es escribir esta mierda
que estás leyendo
y postearlo en un foro
de Internet
donde todos utilizan
pseudónimos raros
y verte a ti mismo
utilizar
uno también.

13 de junio de 2007

Mediocridad

Qué malo es sentirse solo un mediocre;
decepcionar a todo el mundo;
sobre todo a los que más admiras
y pensaban maravillas de ti.
No, tú te encargas de demostrarles
con tus actuaciones
y actitudes
que simplemente eres otro cualquiera más,
que busca lo fácil,
que hace todo para salir del paso,
haciéndolo mal
o como el promedio.
Eso,
les demuestras que sólo eres un tipo promedio,
ni muy bruto ni muy inteligente,
ni muy talentoso
ni muy creativo.
Un tipo que trabaja,
haciendo lo mínimo necesario,
que chicha
con una mujer que ya no ama,
que tiene un carro Toyota
y que ve mucha televisión.
Un tipo que sólo lee del periódico
los deportes y la farándula,
que ve cine de Hollywood
y telenovelas baratas
de México, Colombia
y Venezuela.
Un tipo que sabe más de videojuegos
que de literatura,
y que de ella
(la literatura)
prefiere a Charles Bukowski y a Dan Brown
que a García Márquez y Vargas Llosa.
Sí, un tipo cualquiera
que si conoce algo culto
lo estudia por pose,
por parecer un tipo cool
e intelectual
pero no por conciencia.
Sí, sólo un mediocre,
un tipo que escribe poemas
que en realidad son pensamientos en prosa
que corta en verso
(que suenan más o menos bien,
aceptables)
y que tratan de su descontento por la vida,
de su mediocre vida
que lo llevará a una muerte mediocre,
sin reconocimiento valedero
(sólo el cursi y algo hipócrita de los familiares
de que "lo quería tanto",
de que "era tan bueno",
que "lo voy a extrañar"
y que se olvida
con el beso en la frente
antes de cerrar el ataúd).
Una muerte intrascendente
para una vida
intrascendente,
que sólo sobrevivirá
en unos cuantos recuerdos
de gente intrascendente
que también morirá
y en unas cuantas fotografías
que carcomerá el tiempo
y, tal vez,
en un apellido
que se puede diluir
si sólo tuvo hijas
y no varones,
si es que éste
para colmo
no sale estéril
o peor
sale gay.

25 de junio de 2007 

viernes, 7 de agosto de 2009

Una meditación sobre la vida, el triunfo y el deseo de dar vida


Una vez es leí este micro poema en una tertulia literaria:

Reflexión sobre el triunfo

De los millones de espermatozoides
que van tras el óvulo
sólo uno logra fertilizarlo.

El poema es malo, pero lo que quiero mencionar aquí es que tal vez nadie entendió la metáfora. Simplemente me refería a que todos vamos tras el éxito, hacia la felicidad, pero que casi ninguno de nosotros logra alcanzarlo. Todos los allí presentes, o al menos los que comentaron el texto, lo tomaron literal. Se picaron, y dijeron que eso era lo maravilloso de la vida, que de todos los millones de espermatozoides uno fertilizó el óvulo y allí estaba yo compartiendo con ellos. Su argumento, pues, me quitaba toda contingencia. Le daba un sentido a mi vida, a la vida de todos ellos y a la vida de todos los seres humanos. Patrañas. Eso no prueba un sentido de la vida, sino un sin sentido de la vida, la total contingencia de todos nosotros. Hay mucha probabilidad de que no existiéramos. Somos un accidente o, seamos sinceros, fruto de una bellaquera, de un deseo de orgasmo. Eso me lleva a otro pensamiento. La gente quiere tener hijos. ¿Para qué carajo? La mayoría de la gente es infeliz, resentida, y para colmo quieren traer gente al mundo para contagiarles su infelicidad y resentimiento. No lograron tener la vida que deseaban; existen más que vivir realmente. Tienen trabajos que detestan, a duras penas pueden pagar la renta, el agua, la luz, el carro, los préstamos que tienen y comprar comida. Tienen problemas familiares, matrimoniales, se sienten inconformes con sus cuerpos y con su manera de ser. No les gusta la vida social que llevan. No lograron sus sueños profesionales, artísticos, deportivos, académicos; no lograron viajar a donde querían. Entonces, quieren perpetuarse. No son felices y quieren traer al mundo seres humanos felices. Es para reírse, o vomitar.