domingo, 27 de noviembre de 2011

How to be a great writer for dummies



Lee.
Lo repito,
lee.
O mejor,
aprende a leer.
Aprehende
lo que lees,
aunque eso que lees
seas tú mismo,
una película
o la observación
de dos perros chingando.

Eso,
lo repito:
lee,
lee,
LEE!!

Luego
escribe,
juega con las palabras,
pero
(y nunca olvides el pero)
como si se te fuera
la vida en ello.

PD. No olvides las reglas
de ortografía;
las de sintaxis
                       las puedes romper.



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*El autor pide disculpas por el atrevimiento, pero como saben, son los malos escritores los que enseñan a escribir.

*El autor, además, pide disculpas a Jonathan Flores por robarle el título, pero como dice el dicho: es mejor pedir perdón que pedir permiso.

De cómo el depresivo encontró la manera para ser feliz leyendo El Dhammapada

"...si un hombre no ve a gente necia, será verdaderamente feliz."-El Dhammapada. Ok, Buda, entonces procuraré no mirarme en un espejo.

Elementos de las generaciones literarias McOndo y Crack en la novela No todas las suecas son rubias de Manuel Abreu Adorno



Descargar: No todas las suecas son rubias como precursora de los movimientos literarios McOndo y Crack PDF

El caso Kafka




I
            Tocaron a la puerta. Me acomodé en la silla y dije pase. Entró la mujer más hermosa que he visto en mi vida. Casi tengo una erección. Pero hay que ser profesional.
            ¾ Buenas tardes, ¿qué desea?
            ¾ ¿Es usted el detective Brunetti?
            ¾ Depende.
            ¾ ¿Cómo?
            ¾ Mentira, sólo bromeaba. ¿En qué puedo ayudarla?
            Entonces me contó la historia de su marido muerto, asesinado tres años atrás. La policía iba a archivar el caso porque no encontraban pruebas, evidencia, móvil, sospechosos. Sólo habían encontrado una nota que decía en inglés “Llegaste muy lejos”. ¿Muy lejos de qué? No sé, nadie sabía, eso era lo que ella quería que investigara. Ahora, luego de tres meses de investigación, estoy aquí, en ésta habitación en Tel Aviv. Les contaré los pormenores. Bueno, sólo un resumen de los acontecimientos que me llevaron a estar aquí hoy.

            El difunto marido de la Sra. (ahora viuda) Valdés,  el profesor Mann, doctor en literatura comparada y especialista en el idioma alemán, estaba haciendo una investigación sobre la obra de Kafka. Obviamente tenía que ver los manuscritos originales, y algunos están en Tel Aviv, en poder de la heredera de Max Brod (albacea de Kafka), Ilse Ester Hoffe. Según lo que he leído, esta señora no es muy accesible, así que es una rareza el que haya recibido al Dr. Mann. Un mes antes de ser asesinado, el Sr. Mann visitó Tel Aviv y vio los manuscritos originales de Kafka. En su diario confirma su visita, además de escribir en un estilo oscuro lo siguiente:

   “No lo puedo creer. Todo ha sido una farsa y en mi poder está el dárselo a conocer o no al mundo”      

            Luego, más abajo y en forma de aforismo, escribió:

    “Brod es el dios; Kafka es sólo una máscara, un juguete”.

            La Sra. Valdés me dijo que en esos días el Sr. Mann parecía angustiado, que no dormía y “no cumplía con sus deberes matrimoniales”. Según ella —y nunca antes había sucedido— “no podía”. Cuando me lo dijo la miré con detenimiento y pensé: “si todavía tienes ganas de que alguien cumpla con sus deberes para contigo, aquí estoy yo, yo te cumplo todita, mami”. La Sra. Valdés es una hermosura, tanto que sólo por ella, por la posibilidad de poder tirármela, acepté este jodido caso. Ahora estoy aquí, en un país oriental en guerra. Antes de venir acá, a la habitación, di un paseo por ahí, de turista. Error. Un maldito árabe entró en una tienda y lo único que supe después fue que voló en mil pedazos. Carajo, pude haber muerto, aquí, en este loco país. Bueno, pero continuando con el Dr. Mann, el comentario de la Sra. Valdés confirma que el doctor estaba preocupado, y eso tal vez porque lo acechaban. ¿Qué descubrió él aquí en Tel Aviv, entre los documentos de Kafka? No sé, pero voy a averiguarlo. Y tiene que ser grande, porque el doctor pagó con su vida el descubrimiento. Conclusión: tengo que cuidarme.




II
            De vuelta a la habitación. Wao, estoy fatigado. Soy un caballo. La acción me excita, debo procurarme carne esta noche. Sí, esto hay que celebrarlo. Fui a ver a la Sra. Hoffe. Es una vieja decrépita pero arremozada. Ridícula. No me atendió con cortesía. Dijo que no recordaba nada del Dr. Mann y no me permitió acceso a los manuscritos de Kafka. Todo esto me pareció muy sospechoso, por lo que decidí que tenía que entrar, fuera como fuera, y ver esos documentos. No me pregunten cómo le hice para entrar —secreto profesional— pero entré. Creo que llegué a los manuscritos, y digo creo porque a pesar de estar escritos a mano no entiendo nada: Kafka escribía en alemán. Bueno, la cosa fue que los cogí y salí por donde había entrado. Ahora sólo necesito un traductor, y de confianza. ¿Conocen alguno?  




III
            Hoy llevé los manuscritos a un profesor de filología que me recomendó la Sra. Valdés. Son increíbles las conexiones que tiene esta mujer, llegan hasta Israel. Me cambié también de hotel, para no ser encontrado. Ustedes saben, para despistar. Pagué en efectivo. Nada de tarjetas, ok, soy un profesional. Lo que me extraña es que el suceso no haya salido en los medios, el gran robo de los originales de varias obras de Kafka, “el padre de la literatura moderna”. ¿O no?



IV
            Toqué a la puerta y una voz ronca dijo algo inentendible, por lo menos para mí. Así que volví a tocar y la misma voz, ahora en inglés, dijo pase.
            ¾ Qué tal profesor, ¿cómo se encuentra?
            ¾ Bien ¿y usted? Sea bienvenido.
            ¾ Gracias, me encuentro más o menos.
            ¾ Oh, bueno…Tome asiento.
            Me senté echado hacia atrás, cómodo. Miraba fijamente a la cara del profesor, un tipo más bien mayor. Ustedes saben, decrépito: canoso, calvo, pálido, con un bigotito absurdo que tapaba parte de su labio superior y una papada enorme, colgante, casi como un maldito escroto, pero sin los pelos. Era gordo. Sudaba.
            ¾ Cuénteme, profesor, qué encontró, si es que encontró algo.
            ¾ Bueno, sí encontré algo, y muy interesante…
            ¾ Ok, dispare entonces ―interrumpí. Me sentía paranoico en esa oficina. Un pájaro negro se paró en el borde de la ventana que estaba detrás del profesor. Era un día nublado. Se escuchaba el ruido de la calle.
            ¾ Sí, como le decía, encontré que los manuscritos se dividen en escritos de Kafka y otros en escritos de Brod. Lo curioso es que hay unos manuscritos que parecen ser de Kafka, pero que un estudio más profundo del estilo y algunas maneras de escribir y plantear las cosas no concuerdan con el estilo de Kafka. (Yo asentía con la cabeza, frunciendo el seño, poniendo los ojos chiquitos, como de chino. Estaba concentrándome. Ese hombre parecía decir cosas importantes.). Esto lo pude corroborar ―continuaba el profesor― con varias cartas del puño de Kafka a Brod, además de que parecen algo diferentes a los manuscritos de La Metamorfosis, que se encuentran en Oxford, Inglaterra…
             ¾ O sea que…
       No pude articular mi pregunta, solo pude escuchar un zumbido, ver un buche de sangre y escuchar unos “ah, ah, ah”, mientras el profesor se desplomaba en el suelo. Yo, bueno, tomé los manuscritos y salí corriendo. Al salir a la calle escuché más zumbidos y vi cómo aparecían pequeños orificios en las paredes y en el metal de los carros. Escuché sonidos como de cristales rotos. Carajo, me disparaban. Pude morir y sin poder echarle un polvo a la Sra. Valdés.    


V
            Puede ser que el profesor haya muerto antes de aclarar todo, pero creo que descubrí el secreto. Antes de llegar a donde estoy vi a



* * * * * *

¾ Ester, ¿limpiaste la habitación del tal Brunetti?
¾Sí, pero…
¾Espero que hayas sacado todas las manchas de sangre.
¾Sí, lo hice, pero encontré unos papeles debajo del matre. Estaban escritos en español y no sé, pero no creo que el tal Brunetti fuera un terrorista puertorriqueño.
¾¿Y por qué dices eso?
¾Es que sé un poco de español y los papeles eran como… una narración sobre una investigación que estaba haciendo.
¾¿Ajá?
¾Sí, pero era sobre Kafka, el escritor checo, judío, el de la novelita del hombre que se convierte en escarabajo.
¾Jum, tal vez era un cuento, no sé. Quizás mientras completaba su misión, algún plan terrorista a favor de los palestinos de mierda, escribía en sus ratos libres para matar las horas muertas.
¾Será…
¾Pero bota, bota eso, ¿sí?, a nadie le importa lo que pudiera escribir el criminal ese y… no quiero problemas.
¾Sí, señora.


******

SE SUICIDA POR AMOR

San Juan- Victoria Valdés Ramos, de 34 años, fue encontrada muerta en su residencia ubicada en la urbanización Rose Gardens. Según informes policíacos, la mujer fue hallada acostada en su cama. Se sospecha que la causa de muerte fue suicidio por ingestión de medicamentos antidepresivos. Alegadamente, a su lado se encontró una nota en donde la occisa declara que no podía seguir viviendo sin el amor de su vida. Según informaron vecinos del lugar, Victoria Valdés perdió a su marido tres años atrás en un incidente trágico que nunca se esclareció y no pudo sobreponerse a la pérdida. Le sobrevive su hija de cinco años de edad.

 ----------

 ©Neftalí Omar Núñez/ 2004/2011
*Otra versión de este cuento recibió una mención honorífica en el Certamen Literario de la Universidad Politécnica de Puerto Rico en el año 2009.




viernes, 25 de noviembre de 2011

Rata urbana



Me mareo en las curvas
y me hace daño
el aire sano y fresco.

Carta a los Poetísimos de un autor de memorias emocionales en verso




N. O. Núñez
Planeta Tierra
Ponce, Puerto Rico 00728



Poetísimos
El Olimpo
P.O. Box 777


                                                          

                                                       23 de noviembre de 2011


Poetísimos,
no son ganas de llamar la atención,
tampoco pose
                       o performance.
No,
simplemente
su literatura es sobre literatura
y la mía
             sobre mi vida.
Sí, lo acepto,
             no soy un dios:
me deprimo,
                    me encojono,
                                         me falta
sentido del humor.
No soy cool ni chic.
He leído muy poco
a Barthes,
a Derrida
y a Foucault.
No me pregunten por Lacan;
menos por Kristeva.
Acepto, con mi frente en alto,
que he visto demasiada televisión
y que profeso un amor desmedido
por Céline,
por Bukowski,
por Houellebecq
y por Cioran.
Tampoco puedo negar
que el Eclesiastés
                        es mi libro favorito.
¿Qué le voy hacer?
Nadie decide sobre lo que le gusta
y yo no soy
              la excepción a la norma.
Discúlpenme
              por no seguir la moda
              y sentir angustia.
Perdónenme, Poetísimos,
              por ser humano
              y por compartir mi tristeza.
Pero eso sí,
debo aclararles que nunca
me he llamado poeta.
Por eso,
     no me critiquen
     pues yo no soy de su mundo
     ni ustedes del mío.
Así que,
            por favor,
quédense jugando
y déjenme tranquilo,
 aunque me vean
                           llorando,
                           maldiciendo,
                           riendo,
                           o gritando.
Por favor,
        se los pido,
no confundan su gimnasia
con mi magnesia. 
                                                       

                                                      Atentamente,  
                                                       N.O. Núñez       
                                        (Autor de memorias emocionales
                                                         en verso)
                                        
                                                                                               

Humano, demasiado humano



                                                                              a F, a J

                                            Quédate con tu Borges
                                               -Nicanor Parra
                                   
Ya lo decía Epicuro:
los dioses, en El Olimpo,
no se preocupan por los hombres.
Así, los dioses actuales de las letras,
se entretienen en su Olimpo
jugando con las palabras,
haciendo de la literatura
simples o complicados
juegos de mesa.
Dejémosles jugar,
mientras nosotros,
HUMANOS,
escribimos con sangre y barro
nuestras alegrías
                            y penas. 

Metamorfosis



Solía
ser un tipo duro;
hermético
como un poema de Lezama.
Pero un día
me ganó la curiosidad.
Le robé
par de flechas a Cupido.
Una,
la enterré en mi pecho;
otra,
la clavé en mi cerebro.
Desde ese día
no soy más
            que un emo. 

Valentía



Soy un cobarde
pero
soy lo suficiente-
mente
valiente
para confesarlo.


Un paciente de depresión muestra una mejoría



Donde antes escribió
“la vida apesta”
añadió
“pero la muerte también”. 

Wellbutrin + Clonazepam



Luces de neón
que esconden la noche,
el caos.


martes, 22 de noviembre de 2011

De canas y cuentos


Cierra el libro que está leyendo, coge la libreta de apuntes, un lapicero y se va al parque para fumar e intentar escribir. Intentar escribir, claro, porque el pobre hace más de seis meses que no escribe un cuento, que junto con una novela, es lo que realmente le interesa escribir. Porque poemas y aforismos le salen, no digamos a borbotones, pero le salen, aunque hace un mes que no escribe absolutamente nada que se pueda llamar literatura.

Llega al parque, se sienta en un banco y se pone a fumar. Intenta pensar en un asunto para un cuento. Se le va la vida en ello, digamos, para exagerar, porque en realidad no se le va la vida en nada, o en todo caso se le va un poco, poquitito de nada, con cada calada que le da al cigarrillo Winston Menthol 100 que se está fumando.  

Piensa, pues, en una idea para un cuento, porque por la noche es La Peña Literaria y se le ha metido en la cabeza que quiere leer un cuento, pero no uno viejo que sus compañeros ya se sepan de memoria, sino uno nuevo. Sabe que no dispone de tiempo para darlo en una versión definitiva, completamente pulido, pero al menos quiere dar un cuento en versión preliminar que sea “pasable”.

Pero mientras fuma y piensa y piensa y fuma en la idea para su cuento, sus pensamientos se van por otros derroteros. “Coño, me salió una cana en la barba… Ya tengo 30, ¡30!, ya soy casi un viejo.” Sí, le salió una cana en esa chivita que decidió dejarse, que más que chiva es un intento de chiva, pues es asimétrica y poco frondosa. Así que en realidad no importa, porque ya mismo termina afeitándosela, haciéndole de paso un favor a su persona y a los ojos que lo ven, sobre todo a los de su novia. “Mierda, ya son 30 y no he hecho nada que valga la pena. Nunca pensé que llegaría a ser mayor que Jim Morrison, Jimmy Hendrix y Kurt Cobain. Diablos, soy mayor que Manuel Abreu Adorno y que Amy Winehouse, que se unió a la lista de los 27… Qué irónico, Winehouse, “Casa del vino”, un apellido perfecto para una alcohólica.” Al pobre le molesta su edad, llegar a los 30 y no haber escrito nada que en realidad valga la pena, solo unos cuantos poemas y cuentos de calidad dudosa. Pero tampoco se faja, vamos. El pobre piensa que con leer mucho basta, como si por osmosis le fuera a llegar la inspiración, en vez de aprovechar una idea, elaborarla y ponerse a escribir a diario de manera metódica. No, en cambio se pone a pensar en pajaritos preñaos y fantasear con escribir una novela total, río y enciclopédica en donde plasme todas sus lecturas de novelas, cuentos, poemas y ensayos. Porque eso sí, el chamaco (bueno, ya no tanto, tiene 30) lee mucho, y ve mucho cine y conoce algo de música, elementos (por no decir conocimientos) que también sueña con poner en su deseada novela total, río y enciclopédica. En sus ensoñaciones se imagina que tendrá éxito internacional, que será traducido a todas las lenguas importantes y de paso que ganará algo de dinero, el suficiente para mantenerse escribiendo, pero esta vez novelas cortas, en un viaje inverso al de su admirado Roberto Bolaño, que comenzó con novelas cortas, muy notables, por cierto, y que terminó escribiendo novelas totales, ambiciosas y geniales como Los detectives salvajes y 2666. Sueña, niño, sueña…

“Deja ver qué escribo, a ver… Digamos un metacuento con muchas referencias a escritores y personalidades de la cultura pop sobre el no poder escribir… No, ya he escrito mucho sobre escritores. Mejor escribo un cuento policial, canibalizando películas policiales. Mezclar Memento con Secret Window. No, no, Secret Window es sobre un escritor y no quiero escribir sobre literatura. No sé, ya veré… Pienso en un crimen perfecto. Un hombre asesina al amante de su esposa dándole pastillas para dormir mezcladas con alcohol, entonces lo pone en el carro de su víctima y lo deja encendido en su cochera, que será cerrada, como en las películas gringas y los moteles. Limpia sus huellas y se va, haciendo parecer que fue un suicidio… Ok, faltaría elaborar mejor el motivo, crear personajes, trama, un poco de suspenso, la investigación posterior, tipo CSI, pero Las Vegas, las de New York y Miami no me gustan, o sino tipo NCIS, y de paso darle profundidad metafísica, existencial y social… Bah, no sé, necesito un cigarrillo.”

Entonces enciende otro Winston Menthol 100 y se pone a pensar en su vida, en la película que vio por la noche, Biutiful, la nueva de González Iñárritu protagonizada por Javier Bardem y en lo mucho que se nota la ausencia de Guillermo Arriaga, el guionista de sus películas anteriores, y solo en ocasiones regresa a la idea de su cuento.
           
Al terminar su cigarrillo lo vemos levantarse del banco en el que estaba sentado y, con su libreta de apuntes en la mano, lo vemos caminar despacio hacia su casa, pensando en que tiene que llamar a su novia, que tal vez deba afeitarse la chivita y sobre todo en cuál texto viejo leerá por la noche en La Peña Literaria. Sí, otro día más sin escribir un cuento.

                                                                                                N.O.N.S/28 de julio de 2011 

jueves, 3 de noviembre de 2011

Facebookeanas













*Los escalones del éxito están forjados con la carne de los perdedores.

*En el lugar del vacío colocaste el miedo.

*Parafraseando a Barthes: De pronto me fue indiferente no ser posmoderno.

*Aburrido hasta la náusea. Me imagino que vomitaré tedio.

*Las lágrimas son los mojones del alma.

*La vida apesta, pero también la muerte.

*Votar es botar.

*Dime cómo andas y te diré quien eres.

*Un peso es un amigo en el bolsillo.

*Al final soy desechable; la pregunta es si seré reciclable.

*Todavía no te has ido y ya estoy de luto.

*Felicidad artificial, tranquilidad artificial, sueño artificial. Todo artificial. Luces de neón que esconden la noche, el caos.

*Tal vez solo seamos fruto de un orgasmo fallido.

*"...si un hombre no ve a gente necia, será verdaderamente feliz."-El Dhammapada. Ok, Buda, entonces procuraré no mirarme en un espejo.