domingo, 2 de octubre de 2011

Yo no quiero ser grande


Me ocurre como la canción de Toys “Я” Us:
Yo no quiero ser grande, yo no quiero”…
Pero ya soy grande
y no lo desmiente el espejo
ni mi certificado de nacimiento.                         

3 Pensamientos en la Noche



*Ya lo dijo Cioran, la tristeza es el estado poético por excelencia. Estás tan triste que sacas consideraciones filosóficas, poéticas, trascendentales, hasta de la mierda que dejas en el toile cuando defecas. La náusea de Sartre no es una consideración filosófica-ontológica; es una consideración poética producto de un estado terrible de melancolía. Un estado atroz que produce un extrañamiento, una superconciencia de la separación entre tú y las cosas, como la mirada de un extranjero proveniente de una pequeña provincia en una gran ciudad; te hace ver todo con mirada de niño, pero con conciencia de adulto. 

*No sé si es culpa de los mass media, pero en la juventud uno se cree único, diferente y destinado a algo superior, aunque ese algo no sea algo concreto sino abstracto. Al final uno termina alcanzando los 30 y viéndose no igual que la mayoría, sino peor, y resignándose de mala gana, con resentimiento, a ser un mediocre don nadie que una vez tuvo una ilusión de ser mejor. Mejor que la mayoría, se entiende. Pobres ingenuos que somos… o que fuimos. 

*Flores en el pavimento, en la noche; hermosas flores, que en el día terminarán aplastadas bajos las ruedas de los automóviles. Bello y terrorífico pensamiento, como la vida. Yo soy como una flor en el pavimento, en la noche, esperando a ser aplastado, durante el día, cuando los otros, descansados, monten sus autos y se presten a reanudar sus vidas.


viernes, 16 de septiembre de 2011

Lectura


Leo
como quien se mira en un espejo.

Como un mono en el zoológico


Sentado en un banco del parque
observo de cuando en cuando
a través de una reja metálica
a los estudiantes de la Vocacional
y a los autos que corren por la calle
(personas, creo, que van o regresan de sus trabajos,
que van o vienen de comprar en las tiendas
o que van o regresan
de ver a alguien;
que viven, en todo caso).
Todo esto mientras fumo un Winston Menthol,
leo algún cuento o poema
o escribo algún poema como éste que están leyendo
(o escuchando),
de veraz,
solo puedo sentirme
como un mono en el zoológico. 

Ausencia


Te estoy llamando,
amor.

Envuelto en éxtasis,
te llamo, amor.

Te estoy llamando,
amor.

Te nombro,
envuelto en éxtasis,

y sólo llega tu sombra. 

Aplausos


Todos aplaudían
sin saber por qué.

Se los dije,
se los saqué en cara.

Me aplaudieron. 

Soñé...


Soñé que mataba a alguien;
tenía mucha furia,
me extasiaba con el dolor y la sangre
de mi víctima.

Desperté en paz.