domingo, 30 de marzo de 2014

Reseña de "Fuego fatuo" en El Nuevo Día




Minúsculos estallidos poéticos

El poemario de N. O. Núñez ofrece una
corta y ligera distracción de lo cotidiano



José Borges

El fuego fatuo es un fenómeno de la naturaleza que despertaba la imaginación de quienes lo presenciaban. Se trata de una combustión causada por gases expelidos por organismos en estados de putrefacción en lugares como pantanos y cementerios que emite una pequeña llama azul a poca distancia del suelo. Era, pues, fácil atribuirle características sobrenaturales y cuasiespirituales a falta de una explicación científica. En el folclore europeo se le conoce como will o' wisps y pensaban que eran espíritus que intentaban engañar a los viajeros de su camino. En su poemario Fuego fatuo, N. O. Núñez presenta una serie de poemas cortos a modo de distracción del viaje de la vida para sus lectores.

El poemario está dividido en siete partes: “Ars”, poemas de la poesía misma; “Televidente”, inspirados en programas de televisión de los años ochenta y noventa; “Jóvenes y artistas”, observaciones de las nuevas corrientes artísticas; “McWorld”, una mirada al sistema político y económico del mundo globalizado; “Juego de poder”, poemas de ironías amorosas; “I am so lonely”, que tratan de la soledad; y "¡Despierta! (o mareándose en el carrusel)", que son poemas de un corte más existencial. Todos son breves, algunos de apenas un verso.

A pesar de ser un poemario, se lee más bien como microrrelatos en vez de poesía. El mismo autor alude a este hecho en el poema “Mediocridad”, que juega con sus inseguridades. Algunos poemas son humorísticos, sarcásticos e ingeniosos, a veces. En otras ocasiones son temas sexistas, patéticos e intolerantes, según las sensibilidades y sentido del humor de los lectores. Resaltan “Titanic”, “Paradojas”, “Sacrificio posmoderno” y “Abandonado”.

Fuego fatuo ofrece una corta y ligera distracción de lo cotidiano con muestras cínicas de esa misma cotidianidad que leen como alude su título: una combustión corta e intensa.


Twitter: @JBorges

Publicado en El Nuevo Día el domingo, 30 de marzo de 2014
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*Me tomé la libertad de corregir ciertas erratas del texto original. Y me gustaría hacer unas aclaraciones. La sección "Televidente" no solo está compuesta de poemas sobre series de televisión de los ochenta y noventa, sino que se divide en dos partes, una de las cuales es sobre películas que van desde la década de los setenta, como Rocky, One flew over the cuckoo's nest, Taxi driver y Star Wars, hasta películas de la década del 2000.   

La sección "Jóvenes y artistas" no es del todo sobre las nuevas corrientes artísticas. Más bien es sobre el cuestionamiento entre decidir por una vida "normal" o una dedicada al arte y lo que ello conlleva; más el fracaso artístico, la fugacidad del tiempo vista a través de los artistas del mundo pop y su lenta pero segura degradación y, claro, el elemento de que en nuestra sociedad los artistas son referentes que imitamos -en ocasiones de manera ridícula- y a los que muchas veces endiosamos.  

Quiero añadir que, según mi parecer, los poemas no se leen como microrrelatos puesto que pocos de ellos, sino es que ninguno, son narrativos. En todo caso serían como "micromonólogos" o "aforismos", si fuéramos a etiquetarlos. Además, el reseñista habla del "autor" y los poemas son ficciones, por más elementos autobiográficos que puedan tener, y por tanto lo correcto sería hablar de un "sujeto poético". Por otra parte, no todos los poemas son de un verso. De hecho, hay poemas de tamaño "normal" y unos pocos que son largos y toman dos o más páginas.  

Creo que eso es todo.

PD. No sé si es correcto hablar sobre mi propio libro, corregir al reseñista, interpretar mi libro. No, creo que está mal, porque es impositivo. Estoy diciendo cómo debe leerse el libro y se supone que como autor esté muerto, y los muertos no hablan. Así que seré una voz desde el más allá... la cual pueden ignorar o reprender en el nombre de Barthes. 

Atentamente, 

N. O. Núñez

Reseña de "Fuego fatuo" publicada en el periódico El Nuevo Día
























Reseña escrita por José Borges y publicada en el periódico El Nuevo Día el domingo, 30 de marzo de 2014.

Fuego fatuo pueden conseguirlo a través de amazon y en Puerto Rico en las siguientes librerías. Ponce: El Candil y Last Galaxy Comic; San Juan: Librería Mágica, Librería La Tertulia y Librería Libros AC.

La foto es pequeña, pero espero próximamente transcribir el texto.





miércoles, 12 de marzo de 2014

Fuego fatuo o el televidente




César Santiago

Fuego fatuo o el televidente

Ensayo leído en la presentación de Fuego fatuo de N. O. Núñez el 20 de febrero de 2014 en el Centro Cultural Carmen Solá de Pereira en Ponce, Puerto Rico

Cuando Neftalí me pidió que le presentara su libro, yo le dije que por supuesto lo haría, que sería un honor para mí. Pero a las par de semanas, cuando ya llevaba tiempo con el libro para ver cómo preparaba lo que iba a decir, me puse nervioso. Dos razones; una que hace tiempo que no me paro frente al público, para leer, declamar… ni para hablar en lo absoluto; segundo que presentaría un libro, lo cual sería mi primera vez. Porque simplemente no es lo mismo leer el libro para uno, por placer. Sino que lo tenía que analizar desde un punto de vista crítico, y sentarme a observar las cosas buenas y malas de este. Ahí fue que me dio pánico y me dije “ya pa’ qué, tienes que hacerlo y tiene que quedar bien”. Y le di una última lectura a la copia que me regaló Neftalí, la cual masacré con un lápiz. Porque como mencioné, no es leerlo y sentirme cómodo con el texto, sino desmantelarlo para poder destilar una lectura. Tampoco es crear un análisis complejo, sino una serie de observaciones, las cuales demuestran una lectura -que en este caso es la mía-, con el propósito de que ustedes se intriguen con la gran labor de mi colega y muy buen amigo Neftalí… Siendo de esta manera responsable con todos: el texto, el autor y ustedes los lectores.

Fuego fatuo retrata no solamente las percepciones de nuestro autor aquí presente, sino la de muchos de nosotros. Enmarca una crianza -la cual todavía se encuentra en efecto por los medios de comunicación en general y como estos manipulan nuestra manera de percibir, aceptar y remediar en nuestras vidas- de acuerdo a una guía fantástica llamada televisión. A pesar de todo, la televisión no es la única que trabaja de esta manera. En nuestra actualidad, el radio, el cine y la Internet ejercen de una manera muy enferma y eficaz lo que una formación normal debe ser; sin olvidarnos de que la religión se cuela por ahí, en las esquinas.

La formación del autor, al igual que la de muchos aquí presentes, reside en la televisión y los libros como primera fuente de adquisición de información. De hecho, nuestros credos e ideales de querer salvar el mundo se deben al bloque de las tres a cinco de la tarde y luego al bloque de las seis a nueve de la noche (estableciendo la pausa de las noticias), en la gran gama de canales que nuestro televisor uhf/vhf podía soportar, que eran como de cuatro a cinco canales, más o menos. Pero para al momento que llegamos a la universidad y nos graduamos, nos damos cuenta que la realidad de nuestra vida es muy cruel y que la televisión, al igual que muchas otras cosas y personas, nos miente y debemos enfrentarnos a la realidad de que todo el mundo se comporta como individuo primero… Tal vez lo único cierto de The Walking Dead.

El libro se divide en siete partes: Ars, Televidente, Jóvenes y artistas, McWorld, Juego de Poder, I am so lonely y ¡Despierta! La travesía del poemario se puede observar como la de un televidente promedio, el cual está acostumbrado al bombardeo de los medios y que reconoce durante su viaje el choque de ideas que existen entre la formación natural de los seres humanos versus la crianza artificial de la televisión. En nuestro caso, el televidente es el lector.

ARS la podemos describir como una introducción estilística o estructural de lo que podemos esperar de este compendio poético. Nuestro escritor se declara como uno que observa, registra y reproduce, pero que se encuentra detrás de todo, deseando que ocurran eventos fortuitos (negativos o positivos) con el deseo de tener referentes para que ese ciclo continúe. Un ciclo que se va achicando según nuestra capacidad de información aumenta. Lo que establece que poco a poco nos quedamos sin referentes para poder seguir reproduciendo la vida en papel. Por consiguiente, tal vez es la única parte del poemario donde el personaje del libro, el Televidente, se desdobla no solo en narrador y lector, sino también en creador. Sin olvidar que en esta introducción declara el porqué desea ser espectador. Ejemplos de esto son “Ars” y “Deseos malditos por un buen arte”, los cuales me permito leer íntegramente.

ARS

Como una cámara de video,
veo,
registro,
edito;
pero estoy detrás
de la vida.

Deseos malditos por un buen arte

Que haya más guerras, más violaciones,
toneladas de violencia y derramamiento de sangre;
más injusticias,
más dolor, más locos y más suicidas,
más asesinos y más dictadores,
más corrupción,
más genocidios, plagas y enfermedades,
más catástrofes,
más crisis nerviosas y familiares,
más divorcios, sí,
y más desgracias y más accidentes,
y drogadictos y alcohólicos, 
para poder leer y escribir
buenas novelas, cuentos y poemas,
para poder
ver cine y series televisivas,
artísticas,
que valgan la pena. 

Televidente. En esta sección, la televisión se presenta como la gran reformista de ideas, nombrando una serie de programas de televisión al igual que muchas películas que, de una forma u otra, nos han tocado a todos o simplemente pasaron por desapercibidas y solo unos pocos pasamos por ellas. Enfrenta las ideas que estos programas establecieron y cómo afectaron al televidente; todas destiladas por la percepción del televidente, que en el caso del texto, es cada uno de nosotros. Por ello se presentan poemas dedicados a películas y series de televisión, haciéndolas responsables de sembrar ciertas ideas que ya de por sí no son ciertas o nunca lo fueron.  El poema que resume todo este conjunto sería “Alf”:

Alf

Alf,
so cabrón,
me engañaste.
Claro que hay problema.
Todo es un problema.


En Jóvenes y artistas observamos cómo estas ideas representadas en la sección anterior toman vida y presentan una realidad alterada por la televisión y la manera en que nosotros, como televidentes activos, las tomamos para nuestras vidas; para que más tarde estas ideas retornaran en propaganda de consumo, como sucede en la sección de McWorld. Lo que implica hasta cierta forma nuestra adolescencia y lo que queremos ser, pero a su vez observamos a nuestros padres y sus referentes y simplemente nos damos cuenta que podemos ser nosotros; pero aún hay cierta negación de parte nuestra. Esto se presenta  en el poema del mismo nombre, “Jóvenes y artistas, y “Todo tiene su final”, que observa lo que deseamos y que no necesariamente lo que deseamos es, fue o permanecerá siendo “cool”, tal como, parafraseando el poema “Todo tiene su final”, los movimientos de Mick Jagger que antes eran cool ahora son ridiculeces de un viejo arremozado.
       
     McWorld y Juego de poder establecen la fuerza que tiene el dinero y el sexo, en esas ideas de reforma que anteriormente el televidente sufre a consecuencia del consumismo. En “McWorld” se concentra más en el aspecto consumista del mundo (o sea el dinero)  y cómo este se percibe a través de los ojos del televidente. En el poema “Paradojas”, se observa la interpolación del comunismo y el capitalismo, donde

El capital de Marx,
ese libro comunista
y para el proletariado
(entre comillas, claro)
cuesta más
de 40 dólares;
mientras
La riqueza de las naciones,
ese libro tan paradigmático
del capitalismo,
cuesta
más o menos
la mitad.

Y a su vez la hipocresía de la religión con “Sacrificio posmoderno”, que deja en entredicho el concepto actual de sacrificio: “Comen langostas/ en Semana Santa.” Por otra parte, en “Juego de poder” habla de cómo el sexo se utiliza para entablar ese poder en el amor; y no necesariamente es una cuestión de género, sino simplemente el poder que tiene el sexo sobre nosotros, como se ve en “Vicio”:

Tienes una droga entre las piernas.
¿Nos mutilaremos para salir del vicio?

 y  en “Relaciones”, donde el discurso amoroso se desmitifica, puesto que, como dice la mujer del poema, el hombre solo quiere compartir un orgasmo con ella.  

Para cuando llegamos a I am so lonely y ¡Despierta! observamos cómo el televidente resurge y se da cuenta que por medio de un grito y del acto de revelar su opinión cae en la realidad. Realidad que lo aturde y disminuye su cosmos a sí mismo, a consecuencia de todo lo establecido por los medios de comunicación y el poder de ejercer presión que tiene el dinero y el sexo sobre nosotros. Por lo tanto la soledad. Pero soledad que no se determina si es una causada o una real. Me explico, una soledad mediática, meditativa o de mero sentimiento de soledad, por el simple hecho de lo exhaustivo que puede ser para muchos el estar muy cerca de la verdad de las cosas que nos rodean. Que es lo que se puede discernir de primera intención en “¿Qué carajos es soledad?” y en “Misántropo”. Que de hecho, “Misántropo” es una muy buena reacción a un aforismo de Facundo Cabral: “La masturbación es una declaración silvestre de independencia”.

Misántropo

Tú chichas
Él chicha
Ella chicha
Ustedes chichan
Yo
Me masturbo.

  La sección de ¡Despierta! es la aceptación, es el acabose. Despertaste de un sueño no tan sueño que nos toca y que debemos aceptar como reflejo de la realidad deseada por todos y que no existe. Que simplemente si no puedes con ellos úneteles y haz lo mejor que puedas en este mundo, donde se intenta recriminar y echar culpas. Pero a la hora de la verdad la culpa es huérfana y nadie responde por ella, como sucede en “Abandonado” y “Vivir es caminar dando vueltas”, donde en el primero Dios nos abandona a nuestra suerte y como dice en el poema:

“y te sentaste
con tus popcorns
a deleitarte
en la película de mi desgracia.”


 y como dice en el segundo, ya descreído:

no hay paraíso
en esta obra de arte kitsch que es la vida,
solo ciclotimia, ciclotimia,
            ciclotimia…
Risas que truecan en llanto;
llantos que truecan en risas
                                       cínicas y escépticas,
desconfiadas
                     ante el ruido barroco urbano
                     y el concierto barroco rural.” 
Para luego añadir:
 
“Miro al horizonte,
donde el cielo abraza a la tierra,
y sé que es una ilusión.
Más allá está el espacio
y no está Dios ni la felicidad metafórica
            que implica.
Más allá está un abismo que nos contiene,
lleno de gas y fuego,
                                carente de oxígeno.
Más allá no hay nada,
                                  está la Nada.
La muerte asiente,
siento que por unos segundos
                                            deja de bombear mi corazón…”

Por lo que nuestro lector, televidente, nosotros, terminamos simplemente trabajando momento a momento esperando el desgaste natural del todo. Dejando que la vida se mueva y poder en el ínterin atrapar ciertos momentos de los que dan vueltas para simplemente reírnos, crecer y bajarnos del carrusel que es la vida -analogía utilizada por el autor en su poema “Carrusel”-, cuando nos toque. 

En resumen, Fuego fatuo es la encarnación o colección de observaciones de un televidente. Observaciones de un mundo que se puede considerar muerto y en putrefacción debido a la ostentación, corrupción, abusos de poder y banalidades que lo dominan; pero como fuego, produce luz, la cual no importa su fuente, siempre ilumina.

Muchas Gracias.


*Dicho ensayo ha sido modificado para publicación; en el original, se citan más poemas y se leen otros íntegramente. 

* César D. Santiago Torres (mayo de 1980) Posee un bachillerato en Literatura Comparada de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez. Allí, como requisito de grado, presentó una investigación titulada Who Watches the Watchamen… I do. En la misma, utilizando la colección de cómics The Watchmen, de Alan Moore, que luego se publicaría en un solo volumen como novela gráfica, propone que los cómics deben estudiarse como literatura.

Posee, además, una maestría en Estudios Hispánicos con concentración en Literatura de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Su investigación de grado, titulada Cervantes como precursor del sitcom, trata sobre la posible influencia cervantina en la comedia televisiva conocida como “sitcom”

Poeta y narrador, ha publicado en las revistas Zurde y Puñal de epifanía, en la revista underground La Vila, en la antología del Círculo Literario Revolución Expresiva de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico Palabras somos y en la antología de poesía y cuento etc.



jueves, 6 de marzo de 2014

"Del enigma a la luz", sobre Fuego fatuo...























Los dejo con un artículo publicado en el periódico La Perla del Sur sobre mi libro, Fuego fatuo, el cual además de en amazon pueden conseguir en las librerías de San Juan Libros AC, la Tertulia y Librería Mágica; y en Ponce en la librería El Candil y en Last Galaxy Comic. 

Lo sé, se ve mal, pero me tengo que dar promoción, ¿no? aunque parezca que me estoy vendiendo como cualquier puta bar... Barata no, de prestigio... Leed, pues. Y compren, que por algo me tomo la molestia de publicar estas cosas por aquí.

http://www.periodicolaperla.com/index.php?option=com_content&view=article&id=5865:del-enigma-a-la-luz-el-poemario-fuego-fatuo&catid=119:articulos&Itemid=342


domingo, 12 de enero de 2014

fuego fatuo, un libro por N.O. Núñez



















Fuego fatuo, el primer libro que publico en solitario, compuesto de poemas que escribí entre los 19 y 29 años. Pero no es antológico, es un poemario conceptual. ¿De qué va? Poemas como fuegos fatuos, la vida misma como un fuego fatuo; en fin, una visión de mundo. Nada complaciente, cierto, pero tampoco trágica.

Algunos de los poemas los he publicado aquí, en el blog, aunque con algunos cambios. El orden de los textos, claro, los resemantiza, y todo deviene en un viaje hacia la decepción. Se podría decir que el libro trata de las angustias existenciales de un sujeto hipermoderno que no encuentra nada en qué asirse o, si quieren, de un tipo que parece que se perdió entre los pasillos de Toys "R" Us y (sobre)vive para contarlo. No sé, ustedes, como lectores, dirán. Si es que compran el libro.

Si conocen mi trabajo, no les extrañará encontrar muchas referencias pop, pero también literarias y filosóficas. Además de ironía y humor negro. 

El libro lo pueden encontrar en amazon y próximamente, para los que viven en Puerto Rico, en las principales librerías. O sea, mayormente las de San Juan. Y claro, el 20 de febrero, el bautizo del libro. Aunque creo que le llaman "presentación", algo muy protestante ahora que lo pienso, o muy burgués, por eso de presentarlo en sociedad. Sí, el libro está presto para ser desvirgado. 

Están invitados a leer fuego fatuo, a acarciarlo con sus dedos y a penetrarlo con sus ojos y sus mentes. ¡¡Salú, pues, y hasta el fondo!! 



martes, 17 de diciembre de 2013

ETC. I: Las desgracias de un editor


Hace casi un año, en noviembre de 2012, se publicó la antología de poesía y cuento etc. Yo fui el compilador, editor y corrector. Pero mejor comencemos por el principio, por el génesis de este proyecto (al perecer) fallido.

Todo comenzó en una de las reuniones mensuales de La Peña Literaria, Inc. en el Centro Cultural Carmen Solá de Pereira, creo que a principios de 2012 o en todo caso a finales de 2011. Estaba fumando un cigarrillo con Jonathan Flores y él me habló de su intención de llevar a cabo un proyecto que la Peña había intentado en el 2007 pero quedó en nada: una antología. Me sorprendió porque yo venía pensando lo mismo, pero una antología desligada de la Peña, para tener más libertad y poder incluir a escritores que en realidad me gustaban mucho, pero que no pertenecían a La Peña Literaria. No lo hice porque estaba básicamente desempleado, sobreviviendo con trabajitos que se presentaban de vez en cuando y solo me permitían ganar lo (in)suficiente para cigarrillos y un par de cosas más. 

Jonathan me ofreció que me encargara del libro en sí y él ponía el dinero. Me lo pensé, no mucho que digamos, y acepté. Realmente mi intención era dar a conocer poemas y cuentos que consideraba realmente notables, sino excelentes, de algunos escritores que frecuenté en La Peña Literaria y en el Círculo Literario Revolución Expresiva de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR) durante los años 2006 a 2010. Y debo admitirlo: quería probarme como editor. Todos tenemos segundas intenciones, vamos. Y quizá Jonathan Flores tendría otras razones también. Siendo sinceros, puedo decir que la antología fue un medio y un fin. Fin como antología en sí y medio para otras cosas ajenas a ella, pero relacionadas a la literatura. Cosas tan estúpidas como encontrar un trabajo como profesor universitario o editor en alguna editorial, o si acaso en algún periódico o revista. ¿Sucedió? Ya dije "cosas estúpidas", así que no. En realidad no sucedió nada. Pero no nos adelantemos. 

En su mayoría, yo escogí a los escritores y los textos, pero Jonathan también participó en la selección. Escogimos al final a Sonia Galindo, Debbie Ortiz, Susan Hernández, César Santiago, Héctor Pérez Babilonia, Edwin Vázquez Asencio, Manuel "Manny" Rosa, Yoel Morales y, por supuesto, nos incluimos Jonathan y yo. Les hice el acercamiento y les pedí los poemas o cuentos que quería de ellos, más que me enviaran una selección de otros de sus textos para "rellenar" junto con una pequeña biografía. Al final resultó una antología de 100 páginas, con poemas y cuentos más que nada minimalistas y con un tema principal: la violencia. Claro, junto con otros como la metaliteratura, el posfeminismo, el erotismo, parodias del apocalipsis y del fin del mundo y el cuestionamiento de la realidad, entre otros temas, tratados muchos de ellos con elementos pop, con referencias y elementos intertextuales de películas, sitcoms, series ochentosas y noventosas, y personajes famosos. No es lo único que hay en el libro, por supuesto, pero se diría que es lo que más abunda. 

Luego de tener a los escritores y los textos, faltaba el título de la antología, la introducción y la portada. También un nombre editorial. Allí fue que nació la idea de crear una editorial, aunque no sé si esa era la intención de Jonathan desde el principio. El nombre de la editorial salió de una recomendación de Sonia Galindo, que mencionó el latinismo "de facto", lo cual iba muy bien con la antología, pues eran poemas y cuentos que se conocían de manera oral o por medios no canónicos como blogs, notas de Facebook y revistas de mala muerte. "Etcétera", en cambio, procede en parte de Héctor Pérez Babilonia, quien decía que "nosotros" éramos la "generación etcétera", puesto que éramos ignorados por la comunidad letrada; lo que sobra. Lo que hicimos fue darle otro significado, ser irónicos y jugar con eso. Utilizamos la abreviatura de la palabra, "etc.", y la concebimos más bien como algo relacionado a "de facto": textos que existían "de hecho" pero no "de juris". Poemas y cuentos que se creaban y se daban a conocer desde la periferia, por medios no canónicos como micrófonos abiertos, círculos literarios, peñas literarias, blogs, notas de Facebook y publicaciones poco conocidas y de cortísimas tiradas, en un pueblo de la periferia con respecto a Puerto Rico: Ponce. Textos, pues, desconocidos y en ocasiones poco avalados por los editores, escritores consagrados y la academia. No era un llanto, solo era como abrir el "etcétera" que se coloca al final, luego de mencionar a los escritores consagrados o al menos publicados, y abrirlo, como si fuera un archivo de "Documentos" de una computadora, y dar a conocer parte de su contenido. No sé si se logró el cometido, aunque parte del concepto se menciona en la "Invitación al lector". 

Sí, "Invitación al lector" y no un estudio introductorio. La idea era que los textos hablaran por sí solos, no por una introducción que guiara la lectura y menos por una portada llamativa, que a veces es lo mejor que tienen los libros, tanto que en ocasiones dan ganas de cortarlas y enmarcarlas como cuadros bonitos que sirven para adornar la sala, el cuarto o la oficina, en caso de que se tenga una. Si los poemas y cuentos de la antología se habían conocido de manera periférica, oral o escrita en lugares no canónicos en donde las críticas y comentarios vienen indefectiblemente desde afuera, queríamos lo mismo para la antología en general o algunos textos en particular. ¿La portada? Una cónsona con el concepto: el título, etc., en color algo amarillo, similar a los cartapacios de los archivos de computadoras, sobre un fondo negro. Eso es todo, un libro sin guías previas ni espaldarazos de algún escritor o crítico con algo de renombre. 

Con el libro terminado, etc., publicado por ediciones de facto, se hicieron los pedidos. Cuando llegaron, a pesar de que se pidieron pruebas, me di cuenta de los horrores que tenía.Y otras personas también me lo hicieron saber, algunas de ellas tarde, porque conocían los borradores. Estaba lleno de erratas. La verdad es que no sabía del todo la nueva ortografía y no conocía técnicas de corrección. Y los que conocen algo de psicología, saben que el cerebro tiende a corregir inconscientemente los errores, de tal manera que no nos percatamos de los mismos. El cerebro es algo complejo, nos hace creer que muchas fantasías, algunas creaciones suyas y por tanto nuestras, son verdad. 

Me sentí fracasado. Había trabajado meses con los poemas y los cuentos, corrigiéndolos, editándolos, colocándolos en un orden que fuera coherente y no un montón de cosas tiradas al azar. Aun así, seguimos adelante y presentamos el libro, ese ritual que aunque práctico para vender libros, tiene un tufo a bautismo. Y nos fue bien. Se llenó y se vendieron libros. Luego corregí los errores y se pidieron otros ejemplares, los cuales son los que se vendieron, y todavía se venden, en Amazon y en las principales librerías del país (entiéndase Paliques, la librería de la PUCPR, tres en Río Piedras y una en Santurce). La única errata obvia es "Johana" en vez de "Johanna", con dos enes... en un poema mío. No es la gran cosa; he visto errores peores en libros de editoriales famosas y con dinero. El suficiente para sacar un libro sin errores de ningún tipo. Así que ya arreglada la antología, me sentí mejor. Mi trabajo al final fue aceptable, creo. 

¿La recepción del libro? Risible. Peor que las malas críticas, es el silencio. Creamos una página en Facebook, le dimos promoción, fuimos a la radio, llevamos los libros a las principales librerías del país, le regalamos libros a algunos profesores que escriben reseñas literarias, fuimos a varias actividades literarias a vender libros e hicimos otra presentación en el Museo de Arte de Ponce, el museo más importante del Caribe, en donde solo fueron dos o tres gatos. Encontrar quién presentara el libro fue tan difícil como lograr tener sexo con Angelina Jolie siendo un pelao más feo que un bulldog con veinte años. La primera presentación la hizo una profesora de la PUCPR, que lamentablemente improvisó y básicamente dijo que el libro era una buena antología de barrio. No dijo nada sustancial sobre los textos, con todo y que le escribí, porque ella me lo pidió, sobre los textos que consideraba más importantes y sobre temas que me gustaría que tratara. Le escribí sobre la estética de la violencia vista desde distintas vertientes, sobre la metaliteratura, el posfeminismo, los elementos pop y par de cosas más, con ejemplos de poemas y cuentos donde podía encontrar tales temas. No mencionó nada de lo que le escribí. Y como no tenía el texto que leyó pasado a computadora, no lo pudimos pedir para publicarlo como medio de promoción. En esa primera presentación se invitó personalmente, vía carta, a profesores de la PUCPR y de la UPR de Ponce. Ninguno fue, ni los allegados. De hecho, si estiro la goma, muchos de mis "mejores" amigos no fueron. 

En la segunda presentación, incluso con el apoyo del MAP y del Ateneo de Ponce, no fue mucha gente. El libro lo presentó otra profesora de la PUCPR, porque conseguir un profesor de la UPR, auque sea la de Ponce, es tan fácil como que la NASA escoja a un analfabeto con ligero retraso mental y récord criminal para ir al espacio. Su presentación de la antología en la "alta sociedad" estuvo mejor, más articulada, pero tampoco vio lo que yo vi, o creí ver al momento de seleccionar los poemas y cuentos y darles el orden que les di dentro del libro. Un amigo grabó la presentación; está en Youtube, pero no les daré el link. Si no se han dado cuenta, he sido discreto. No he mencionado los nombres de los que critico. En esta ocasión tampoco pudimos tener acceso al texto de la presentadora porque no estaba del todo pasado a Word. Mal, mal, mal. No teníamos nada que poner sobre el libro, solo citas del mismo en la página de Facebook y anunciar que se estaba vendiendo en Amazon y en X y Y librerías. Ni mis amigos facebookeanos escritores, ni los de Jonathan ni los de los escritores que componen la antología hablaron sobre el libro, a pesar de que algunos dijeron que lo leyeron, que lo compraron y que escribirían sobre él. Nada de nada. Solo escribían sobre otros libros, a pesar de que algunos dijeron que la antología les gustó. Contra, podían escribir algo, aunque fuera para decir que solo servía como pisapapeles o para limpiarse el culo; o si eran ambientalistas, para lamentar la muerte de los árboles de los cuales salió el papel para semejante bodrio y no para transformarse en medios que contuvieran las palabras de Cervantes, Faulkner, Vargas Llosa o las suyas propias. ¿Qué hacer, entonces, cuando los escritores y académicos de algún renombre te ignoran completamente? Recurrir a otras personas menos encumbradas relacionadas con las letras. 

Como tengo amigos en Facebook que escriben -algunos incluso han publicado- y otros que son amantes de la literatura, les envié un PDF de la antología. Lo hice así porque no eran puertorriqueños y no tenían acceso al libro o les salía caro comprarlo por Amazon y a Jonathan y a mí enviárselos por correo. ¿Qué sucedió? Solo una persona escribió un comentario. Era pequeño y solo se enfocaba en varios textos, pero fue la única dentro de 7 u 8 personas que escribió algo. Los demás siempre se disculpaban o me decían que ya mismo. Ya mismo es que me han salido diez canas más y dos arrugas nuevas, y que por lo visto antes ocurre la paz mundial o Adam Sandler gana un Oscar antes que me envién sus comentarios. ¿Les caeré tan mal? ¿El libro es tan malo? No diré que es genial, pero creo que tiene sus aciertos. Ni siquiera se "dignaron" en piratearlo y tirarlo gratis por Hansi Libros. Eso es bueno, supongo... 

Al final, la persona encargada de darle promoción a la antología, de llevar los ejemplares a las librerías y buscar presentaciones no fue muy responsable. Eso ocasionó, en parte, que el libro pasara sin pena y sin gloria. Pero la culpa no es solo de esa persona. Yo también tengo mi culpa. Creo que mis discusiones con uno que otro escritor de influencia que mantuve en el pasado por Facebook, al final tuvo sus consecuencias negativas. ¿Me pasaron factura? Otro desacierto, creo, fue no escribir una introducción que hiciera ver lo que hay realmente en el libro. Ese tipo de introducciones en ocasiones hasta deslumbran. Y el título, sobre todo, que se presta para confusiones y tergiversaciones. Si no captaron el juego y la ironía, lo que vieron fue resentimiento. Y para nada, el título no tiene nada que ver con resentimientos ni lloriqueos. Pero such is life y la muerte del autor. 

¿Lo positivo? Porque algo bueno tiene que haber, ¿no? La vida no es una tragedia histérica, aunque a veces alguien filme Million Dollar Baby, un Batman con pezones u ocurran guerras mundiales y genocidios. Entonces ¿qué fue lo positivo? Vendimos más de cien ejemplares, la antología se utilizó como lectura suplementaria en una clase de universidad y que, al menos hablando por mí, aprendí cómo se mueve el cobre en el mundo editorial, con qué personas puedo contar, y que adquirí experiencia en corrección y estilo y por lo tanto información adicional para engrosar mi resumé y Curriculum vitae. 

Próximamente escribiré la introducción de etc., la que debí escribir y publicar en la antología, y la tiraré aquí, fuera del libro. Pero mientras tanto les dejo el link donde pueden adquirir la antología de poesía y cuento etc., para que la ¿disfruten? Buenas (posibles) lecturas. 

http://www.amazon.com/etc-Spanish-Edition-Neftali-Nu%C3%B1ez/dp/0615701337/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1387266075&sr=8-1&keywords=neftali+omar+nu%C3%B1ez

viernes, 22 de noviembre de 2013

Lolli-pop: lo pop hace daño, llamarse Manuel hace daño, Maripily... tan bien, digo, también


No soy un escritor pop. 


 Pelotudo
Cabrón            
                                                                                                     

Mírense, manuelitos, ustedes están muertos y para colmo sus muertes fueron bien tristes y hasta  patéticas. No trágicas, porque todos tenemos derecho a la tragedia. No, ustedes tuvieron una muerte decimonónica, muy romántica... en la posmodernidad. Qué melodrama. Y no ganaron el Rómulo Gallegos como yo. Y tú, Abreu, ni siquiera tienes una biografía en Wikipedia, cuando todo el mundo tiene una, hasta Maripily.


Yo no estoy en Kikipedia, estoy en Wikiporn. 

Disculpa, es que como no estoy enterado de las cosas pop, creía que tenías una. Yo tengo una página en Wikipedia, por si acaso. Soy invisible, pero no tanto.

Sí, tú eres el del Pómulo Gallego ese. ¿Eres millonario?

Rómulo Gallegos.

También. Pero no te hagas el bobo, papito, ¿eres millonario?

No.

Guácala, un pelao. Fo, fuchi. A mí me dan rash los que no son millonarios. ¡¡Chu, zape!!


(Jum... Qué chusma. Extraño los tiempos de Johanna Rosaly)


No todo lo pop es bueno, mamao.


Sí, sos un clichoso. La idea que tenés de lo pop es una tarjeta postal gótica, boludo. Invisible, invisible.                                                        


Sí, lo sé. Es más, ahora mismo quisiera llamarme Manuel.


Bitch, please...

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*Nota aclaratoria para no parecer más estúpido de lo que soy

Sé que cuando Eduardo Lalo dijo que no era un escritor pop se refería a que no era un escritor popular, pero cuando leí la noticia en donde lo decía me vino a la mente todo este texto casi memístico y opté por obviar la verdad en aras de satisfacer a mi imaginación. Mea culpa, pues, pero a veces hay que dejar salir a jugar al niño (¿o será troll?) interior.