miércoles, 12 de mayo de 2010

Amor a primera vista


Estaba en la biblioteca, saliendo del salón de computadoras, cuando la vi. Era la mujer más hermosa que he visto en mi vida. Era una diosa con su pelo rizo, su preciosa cara al natural, su figura esbelta y su manera de caminar, como si en vez de caminar se deslizase…

Chica, si te podrás imaginar. Iba al salón de computadoras a hacer un trabajo, cuando un muchacho ahí se me queda mirando…

Nuestras miradas se entrecruzaron. Fue una sensación única, celestial, mística. Era como telepatía. Éramos dos almas gemelas que se habían reencontrado, ese amor que desde la fundación del mundo el destino ya había unido…

Yo también me le quedé mirando, por joder, pero él nunca dejó de mirarme. Me dieron ganas de decirle: “Mijo, qué es, deja la miradera”, pero no me atreví…

Seguimos caminando, sin dejar de mirarnos, hasta que ella pasó por mi lado y yo por el suyo, hacia nuestros destinos. Pero me dio por mirar hacia atrás, para deleitarme en su belleza una vez más, y cual fue mi sorpresa al percatarme que ella ya tenía vuelta su mirada hacia mí. Nuestras miradas se cruzaron una vez más por unos segundos, hasta que la vergüenza nos hizo proseguir nuestros caminos…

Después de pasar por su lado me dio por mirarlo, tú sabes, para ver bien quién era ese loco, cuando él también se vira a mirarme. Chica, me dio un susto y una vergüenza…

“Dios -pensé- le gusto…Pero qué idiota soy, debí decirle algo”… Todavía me recrimino el nunca haberle dicho nada. Creo que perdí el amor de mi vida. Todavía pienso en ella, a pesar del tiempo transcurrido. Sé que si tan solo le hubiese dicho algo todo sería diferente y ella sería mía…

Y nada, me viré y seguí caminando… Acho, ahora va a creer que me gusta… No chica, si era feo, por Dios, no.


N.O.N.S./ 19 de marzo de 2006

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