jueves, 25 de septiembre de 2014

Arrepenti-miento














Contrito y humillado
el hombre pide perdón
para volver a tener sexo. 




                                                          (2011)















Es el dolor cerebral
mezclado con el dolor muscular
(la danza de buitres y cuervos
con la carrera de las hormigas rojas)
lo que no me permite
funcionar en esta bóveda infecta,
que para algunos es un paraíso,
para otros un edificante purgatorio,
pero que para mí
es un abrasador infierno
porque carece de esperanza
y está llena
de gusanos de dolor.

Dolor
-esa es la divisa-;
putrefacción,
con el acecho de los buitres y los cuervos
y las rojas hormigas
que sufre la moribunda sombra,
el escuálido casi cadáver,
tirado en la arena del desierto,
al lado del oasis,
donde se lleva a cabo la orgía
de los lobos y caperuzas,
bajo la aburrida mirada
de un sol indiferente.

                  
  

                                                                                2011
















Sucede que me canso de ser hombre,
que quisiera ser un pájaro
y tener el alimento,
aunque sean mocosos gusanos,
al alcance de cualquier
pedazo de tierra.

Coño,
volar,
y no tener que pensar
en que no tengo dinero
para una cajetilla de Winston Menthol
ni para comprar nuevos libros
póstumos de Bolaño.
Y ni se diga
para sacar a mi novia a pasear
y bajo la escrutadora mirada de múltiples espejos
gozar de su cuerpo.

Quisiera ser un pájaro
para no tener este cerebro
de IQ ligeramente superior
que solo me permite pensar
-qué digo pensar,
filosofar-
acerca de mi fracaso;

de todo lo que pudo haber sido
y no fue,
que no es.
Que solo me permite filosofar
acerca de la fragilidad
de las cosas humanas,
de que todo,
absolutamente todo,
termina chorreándose
como los relojes de Dalí,
sobre todo la esperanza
y la idea de un Dios
y de justicia póstuma,
con conciencia,
que conlleva.

Sí,
quisiera ser un pájaro
y volar,
aunque termine devorado
por una muerte con forma de gato.


                                                                                 (2011)





jueves, 14 de agosto de 2014

miércoles, 9 de julio de 2014

Debaser?
















Soy un perro andaluz,
un degradador.
Mentira.
No llego a una canción
de Pixies,
menos aún
a una película
de 1929
del gran Buñuel
y el loco Dalí.
De vanguardista
solo tengo mi nariz,
mi barriga incipiente
y, cuando me excito,
mi pene erecto.
En lo demás,
soy más conservador
que Reagan,
el papa
y el comunismo
de Fidel Castro.
Un chien andalusia,
sí, claro.
Más bien,
un globo ocular cortado
por la navaja
de la mediocridad
y el aburrimiento...
Navaja en las manos
del demonio
de la cotidianidad,
que corta
y me deja ciego
para las posibilidades
nuevas
del ser y el tiempo.

viernes, 16 de mayo de 2014

En la tierra baldía














Se han secado los ríos,
la tierra ya no da fruto,
los animales han muerto,
dejando un olor a fetidez;
las personas,
las personas se han ido...
Te dejaron atrás
mientras dormías en la noche.
Solo quedas tú,
el silencio que es ruido
ensordecedor en tus oídos,
y la brisa cálida
que acaricia tu dolor.
Te acuestas 
en la tierra baldía
y maldices al sol 
mientras,
con los ojos ardientes,
dibujas figuras
con las pocas nubes
que todavía
quedan en el cielo.
       

sábado, 26 de abril de 2014

A la niña de ojos tristes

















Tus ojos me miran
desde un distante ayer
que parece presente;
con una tristeza
que parece de siglos
y un dejo de reproche.
Sí, cambiamos.
Al parecer ya no hay tanta pobreza
y la solemnidad
la transmutamos en carnaval.

Hoy parecemos felices,
estamos mejor alimentados,
sabemos un poco más,
nos modernizamos,
posmodernizamos
y nos hipermodernizamos.
Pero todo cambió
para continuar igual.

¿En qué momento
lo jodimos todo?
Quizá siempre lo estuvo;
quizá siempre lo estará.
No sé, niña,
pero te miro y me miro
y siento tu tristeza,
que es mi tristeza;
y siento tu reproche,
que es mi reproche.
Todo lo que pudo haber sido
y no fue,
y que, por lo visto,
no será.
O al menos no lo veré,
como tú tampoco lo has visto.
Ese momento en que,
aunque sea un poco,
seamos mejores
y no como serpientes
que muerden su cola,
creando un espacio circular.
Ese momento
en que todo cambie
para ser diferente,
mejor,
y por fin, niña,
esa mirada penetrante
cargada de melancolía,
que me mira y nos mira,
se vuelva pasado. 

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*Foto: 
Jack Delano
"Daugther of a Farm Laborer, Near Caguas, 1941"

El poema está basado en la exposición de Jack Delano Puerto Rico mío, también conocida como Contrastes, la cual se publicó posteriormente como libro. Lo escribí como parte de mi participación en la exposición del Museo de Arte de Ponce (MAP) Paraísos y Palabras: Un diálogo entre el arte y la literatura en Puerto Rico.